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¿Cómo será la alimentación en el futuro?

Entre las diferentes inquietudes que preocupan acerca de nuestro futuro, como el calentamiento global o la economía, también está la alimentación. De momento no parece que en el futuro nos vayamos a alimentar con píldoras, como en ocasiones nos han sugerido el cine y la literatura. Las tendencias actuales indican que, en pocos años, se dará prioridad a la salud y a la sostenibilidad.

Sin embargo, los consumidores no dejaremos de prestar atención al precio, a la conveniencia y a los sabores de lo que comemos, aspectos que han sido los más populares durante las últimas décadas. La diferencia radicará en que seremos mucho más conscientes del impacto que nuestra alimentación tiene en nuestra salud y también en el medioambiente.

Entonces, ¿qué tendencias alimentarias se desarrollarán en el futuro? Te contamos cuál es la previsión de los expertos.

Alimentos bajos en azúcar, sal y grasas

La comida rica en grasa, sal y azúcar es la menos saludable (comida rápida, comida procesada industrial…), pero también la más sabrosa y adictiva. Por ello se está estudiando cómo mantener estos sabores al mismo tiempo que se mejora el perfil nutricional de estos alimentos. Se han creado sistemas de microencapsulación y neuroaromas que producen la misma respuesta de placer en nuestro cerebro que los alimentos insanos.

Un ejemplo de microencapsulación se realiza en las patatas fritas. Se añade la sal encapsulada, que se libera cuando la patata se rompe, en lugar de recubrir toda su superficie con sal. El sabor es el mismo, pero el contenido en sal es inferior.

Los neuroaromas, por su parte, son aromas que estimulan el cerebro sin alterar el sabor, el olor ni la textura de los alimentos que comemos. Su única función es “engañar” a nuestro cerebro haciéndole creer que estamos ingiriendo algo diferente, modificando así la respuesta de placer en el mismo.

Sostenibilidad

En general, los consumidores prestarán atención a los productos o empresas que apuesten por la sostenibilidad, que se puede reflejar en diferentes aspectos. Así, la sostenibilidad se incluye desde los procesos de producción, en los que se elaboran productos a partir de materias primas que necesitan pocos recursos (por ejemplo, proteína vegetal frente a animal), hasta el envasado en materiales compostables y reciclables.

Carne y queso… de origen vegetal

Cada vez con más frecuencia, en el mercado encontramos productos tradicionalmente hechos de carne en los que se sustituye la proteína animal por proteína de origen vegetal. Desde hamburguesas de remolacha o legumbres, hasta embutidos o pollo íntegramente vegano, la ciencia permite emular los sabores y las texturas de la carne, sin carne. También están en auge los quesos hechos a partir de frutos secos o aceite de coco. Esto se debe a que va en incremento el número de consumidores que demanda este tipo de productos, ya sea por razones de bienestar animal o de sostenibilidad medioambiental.

Blockchain aplicado a la alimentación

El concepto de blockchain, extraído del mundo de las finanzas, encuentra su aplicación en el sector alimentario con lo que antes conocíamos como trazabilidad. De este modo, algunas compañías van a permitir que el consumidor tenga acceso, a través de aplicaciones móviles, a toda la información referente al producto que va a consumir. Por ejemplo, si compramos un pollo, podremos conocer dónde y cómo se ha criado, si se le han suministrado antibióticos o qué ha comido, en otras cosas.