Reflexión: “Mi cuerpo ya no es mío”

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Ser mamá es entregarte no sólo en corazón, sino también en alma y cuerpo. Te compartimos esta reflexión con mucho amor.

“Que mi cuerpo ya no es mío, que no me pertenece más, que vivo entre manitas y pies y bocas, de esos que son sus dueños, que mi cuerpo recibe más besos y abrazos de los que antes tuvo jamás.

Mi cuerpo ha aprendido un lenguaje propio, él llama a sus dueños, los calma, calienta, acaricia, abraza, tiene espacio para cada uno, a veces ofrece una pierna, las manos, los pies, ojos y oídos no se reservan.

Están solo pendientes de sus almas poseedoras, los pechos siempre dando, acunando y fluyendo, deditos entrelazados, manitas que quieren contacto, brazos que urgen ser cargados, una fuerte espalda que igual levanta que se agacha, solo para descubrir bellas sorpresas de esos pequeños ladrones de amor.

En mi cuerpo mi mente que va y viene de ellos a mÍ a cada instante: viajes imparables, noches de sueños hechos realidad y de insomnios, mi boca que pronuncia las palabras mágicas que atrae a sus dueños como imán, que sabe de canciones de cuna, de amor, de cuentos, que se llena de besos para repartir, que recibe besos y caricias…

¡Qué belleza es perder el cuerpo así: regalado, entregado, dedicado!, ¡qué fácil es despojarse cuando alguien te lo reclama desde el amor y te parece tan útil, tan orgánico solo entregarlo!

Hoy mis brazos saben estrechar pequeños cuerpos que son un universo, mis manos son herramientas que resuelven mil cosas para esos seres que no las ven como ajenas, sino como propias y a su servicio, ya no soy dueña de mi cuerpo, lo regalé en consciencia, ahora lo habito, lo comparto entre muchos, descubro y agradezco su poder, su amor en creación constante, su fortaleza.

Ando en un cuerpo ajeno, felizmente ajeno, que se alimenta de caricias, que no necesita el sueño…”

Autor: Karla Lara