El hombre y la mujer ideal después del matrimonio

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Cuando eran novios, todo era maravilloso, eran diferentes, esto es uno de los principales reclamos entre las parejas después de casarse. ¿Te identificas?

Y no es que sean otras personas, simplemente hubo rasgos de su personalidad que pasaron por alto, creyeron que cambiarían o simplemente no salieron a la luz.

Tampoco quiere decir que se hayan mentido, a veces pasa que ni siquiera tú sabes cómo vas a reaccionar ante ciertas situaciones, tu pareja menos, el punto es irse adaptando a los cambios.

Del esposo que nunca es detallista, no ayuda en casa, hasta la esposa que no es seductora, ni empática. Tantos reclamos de ellas, de ellos.

Por eso, en esta ocasión, te presentamos algunos ideales que puedes cumplir para romper la rutina y fortalecer la relación.

Para ella

El romántico

Tú puedes ser el hombre con el que ella sueña. Este ideal comienza por arreglarte, por poner empeño en cómo te vistes, cómo hueles, cómo te diriges hacia a ella.

Invítala a una cita, pero como cuando querías conquistarla, arréglate, ponte tu mejor loción, paga todo, sorpréndela con un detalle como flores, un regalo y sobre todo hazlo cuando no sea su aniversario.

Y en el día a día, continúa con un arreglo personal que cautive, no tienes que ser el galán, simplemente preocuparte por tu apariencia.

Háblale con palabras llenas de amor, no le reclames, no le eches la culpa, no la juzgues y cuando no la entiendas, sólo abrázala y dile cuánto la amas.

El compañero

Es el que está al pendiente en casa, tal como lo hiciera ella. ¿Qué pasaría si pasara esta situación?:

Ella: “Hay que ir al super”.
Él: Ya fui.
Ella: Pero, compraste, pan, leche, lava trastes, limpiador líquido.
Él: Claro, y también compré pasta de dientes, me fijé y ya no había. También te faltaba crema para la cara y tu crema para peinar.

¡Woooow! Este tipo de hombre que es precavido también, que ve más allá y te ayuda con es carga mental de organizar y pensar qué se necesita en casa.

Olvídate del típico: ¿Qué hay que hacer, amor? ¿Qué vamos a comer? ¿Qué le doy al niño? ¿Dónde están mis pantalones? Procura arreglar tus cosas y ayudar más allá de lo que ella te pide.

El amigo

Este tipo de hombre es el que escucha, el que es capaz de entablar una conversación con una mujer sin que le parezca indiferente y es aquel que se involucra en la plática y opina.

No importa el tema, el punto es sentirse escuchada y entendida, aunque sea el tema más insignificante del mundo.

El punto no es dejar de ser tú, pero sí procurar ser más empático y comprensivo, para dar una opinión sobre zapatos, conflictos entre amigas o hasta emociones ocultas.

Para él

La seductora

No sólo ellas tienen un ideal de hombre, también ellos sueñan con una mujer que sea seductora, que cuando llegue a casa lo reciba sin quejas y en un traje provocador.

No tiene que ser una actitud diaria, pero puedes seducirlo de vez en cuando y sorprenderlo.

En el día a día puedes ser seductora con mensajes, con palabras, con caricias, con insinuaciones y por supuesto con tu arreglo personal, esto los beneficia a los dos.

La amiga

Es esa pareja que le dice: “No hay problema, puedes salir con tus amigos y llegar a la hora que quieras”. Aunque todo tiene un límite, pueden platicar sobre esto.

Si se tienen la confianza suficiente, entenderás que él no te pondrá el cuerno y que en realidad salir con sus amigos implica sólo unas cervezas, hablar de futbol o jugar videojuegos.

También puedes aplicar una noche de: “Ya preparé botana juguemos videojuegos toda la noche.” Se trata de hacer juntos actividades que le gustan al otro.

Suena raro y extremista, pero es algo que ellos idealizan. Si tú esperas también un cambio de su parte, quizá también debas pensar en lo que tienes que cambiar tú.

La consentidora

Es aquella mujer que tiene comida rica y un masaje después del trabajo. La que lo consiente como no consiente a nadie más.

NO significa que te vuelvas su esclava, simplemente consentirlo cuando puedas de esta manera y siempre y cuando lleguen a acuerdos mutuos y platiquen sobre cómo se sienten.

En el día a día háblale con palabras amorosas y sin reclamos, el punto es que aunque él se enoje, tú no hagas tuyos problemas que no son tuyos.

Sabemos que puede ser muy complicado porque implica que cedas mucho en lo que piensas y lo que crees justo, quizá se te hagan situaciones imposibles de lograr, pero piensa en los beneficios.

Ceder no significa perder o volverte su esclavo o su esclava, se trata de consentirte mutuamente y de tratarse con amor y respeto, desde la perspectiva del otro.

 

Cuéntanos, qué te parecieron estos consejos.

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