Enséñale las claves para convivir en paz con los demás

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¿Quieres que tu hijo aprenda a convivir y a respetar a los demás? Transmítele actitudes y valores positivos desde que es un bebé.

Numerosos estudios indican que el nivel de agresividad de los pequeños está aumentando: Niños que no cumplen las normas, que responden a sus profesores, que pegan a sus compañeros.

Según los expertos, la clave está en transmitirles valores morales desde la infancia, tanto en nuestro hogar como en las relaciones con sus primeros amigos.

Encontramos estos consejos que pueden ayudarte:

Crear un entorno tranquilo

Está demostrado que, en los primeros años, lo que el niño ve y aprende en casa influye en él más que la escuela o la televisión. Por eso desde bebé necesita un entorno sin tensiones en el que pueda recibir nuestras señales e interactuar con nosotros.

Es importante que crezca “sabiendo” que en casa se habla, no se grita ni se insulta, que se presta atención a lo que dice el otro, y que respetamos a las personas que nos rodean aunque no estemos de acuerdo con ellas.

Mantener la coherencia

Debemos ser coherentes con los valores que queremos trasmitirle. Si intentamos educarle en la tolerancia y no respetamos las diferencias de opinión, si le damos un azote para que deje de pegar a su hermano o si vociferamos para que no grite, él hará lo mismo cuando se relacione con otras personas.

Para lograrlo debemos unificar criterios educativos en la pareja y ser firmes y constantes con los límites, al margen de la situación o el estado de ánimo.

Darle el ejemplo

En los primeros años la imitación es la forma fundamental de aprendizaje del niño, y sus padres son sus mejores modelos. Por eso, una regla de oro es actuar como deseamos que él lo haga.

Por ejemplo, ver que mantenemos el control cuando se comporta mal (ante una rabieta, una mala contestación…) es para él una lección magistral.

Transmitirles valores diariamente

La transmisión de valores se produce a un nivel inconsciente y día a día, en cada intercambio con el niño.

Es importante que nos acostumbremos a darle los buenos días y las buenas noches, a decir por favor y a dar las gracias. Y que nos mostremos receptivos a sus cariños y atenciones, para que él haga lo mismo.

Si estas actitudes se convierten en una costumbre para él, las aplicará con sus amigos.

Reconocerle cuando hace algo bien

El refuerzo positivo hace que se sienta seguro y confiado en el mundo. Hay que elogiarle cada vez que se porte bien (si lo hacemos sin que haya una razón dejará de ser eficaz) y explicarle el porqué del elogio.

Así aprenderá qué actitudes suyas nos agradan y se habituará a reconocer lo positivo de otras personas y a decírselo.

Enseñarles a aceptar el “NO”

Aceptar las frustraciones y entender que no puede salirse siempre con la suya es básico para que se convierta en una persona tolerante y pacífica.

Los estudios muestran que los niños sin límites son impulsivos e inseguros (pegan, son muy rebeldes, no pueden contener la ira…).

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Fuente: crecerfeliz.es

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