Cómo ser más empático y mejorar tus relaciones personales

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La empatía no es beneficio para los demás, sino para ti mism@, es un deseo de bienestar que se traduce en tus relaciones personales y te genera un estado de paz y felicidad.

Participar de forma afectiva en la realidad y perspectiva de otra persona, sobre todo emocionalmente, comienza por una compasión por su situación, más no lástima, se trata de escuchar y tratar de “ponerte en sus zapatos” antes que en los tuyos.

Beneficios de la empatía

  • Ayuda a sentir compasión por otra persona, eso te hace sentir más libre.
  • Ayuda a una sana cooperación en la búsqueda de objetivos comunes.
  • Evita la culpa en ambos lados, mejorando las relaciones.
  • Procura una igualdad de condiciones para la resolución de los problemas.
  • Mantiene una actitud positiva ante la vida sin pensamientos negativos.
  • Ayuda agradecer lo que tienes y utilizarlo para ser más feliz.

Ser empáticos puede resultar muy complicado porque implica control de nuestros propios sentimientos y emociones para canalizarlos a una acción mucho más enriquecedora, sin dejar de restarle valor a dichas emociones así sean negativas.

Difícil, sí, pero no imposible. Aquí te damos algunos consejos que puedes aplicar en tu día a día.

Analiza el comportamiento 

Mira sus reacciones, sus palabras, su lenguaje corporal, cómo está vestid@ incluso y no l@ juzgues, trata de entender por qué está reaccionando así y aunque te esté afectando directamente, mantén la calma.

Observa, sé analític@, mira a esa persona con amor y trata de plantearte cómo reaccionarías tú ante la situación que está pasando.

Mira desde otra perspectiva

Quizá estés involucrado en una situación de conflicto en la que tengas que ser empático, pero estás afectado directamente, lo mejor es tratar de mirar el problema desde la perspectiva del otro en lugar de atacar.

Escuchar con atención sin interrumpir

Para hacerlo necesitas quedarte callad@ y darle la oportunidad a la otra persona a que hable sobre sus emociones.

Si estás involucrado en el conflicto, lo mejor es escuchar y también pedir un tiempo para expresar tus emociones, pero todo esto sin atacar a la otra persona haciéndole saber que “está equivocada”.

Es mejor siempre comunicar tus sentimientos a tratar de dar una opinión sobre la situación dejándole el peso del conflicto a la otra persona y “lavándonos las manos” aún sin pretenderlo de forma consciente.

Esto significa que si algo no te parece de lo que la otra persona está diciendo, no la interrumpas y esperas a que termine el diálogo retomando aquello que te incomodó.

Muestra tu interés

Utiliza las palabras haciéndole saber a la otra persona que estás dispuest@ a escucharl@ con frases como: “Me encantaría saber tu punto de vista, estoy abiert@ a escuchar con atención y a tratar de entenderte”.

También es importante tu lenguaje corporal, mantén contacto visual, no cruces los brazos, no hagas otras actividades mientras hablas con esa persona y trata de no mirarla como si la estuvieras juzgando, mucho menos te rías sarcásticamente de sus emociones o lo que te está contando.

Resuelve tus dudas

Si tienes dudas respecto a lo que te está diciendo, pregúntale de forma calmada haciéndole saber que quizá no entendiste bien lo que te está planteando, pero no la ataques con palabras como: “estás mal”, “estás viendo las cosas demasiado negativas”.

Analiza el problema

Si tienes oportunidad, trata de examinar el pasado, presente y futuro inmediatos de las personas, esto te dará una visión mucho más amplia para entender por lo que está pasando.

Pero, ¡ojo! Nunca utilices lo que sabes para decirle de forma clara que su comportamiento es debido a lo que ha pasado, al menos no por el momento, porque puede sentirlo como agresión y perderás total empatía sobre su situación.

Recuerda que la empatía tiene que ver con “ponerte en los zapatos de la otra persona”, incluso si sus reacciones pueden parecerte a ti equivocadas, hacerlo te ayudará a entender y procurar ofrecerle ayuda sin juzgar.

Evita volverte “el experto”

Si una persona te está hablando sobre su situación, evita hablar sobre lo que tú has hecho o cómo reaccionarías, mucho menos trates de volverte el experto sobre un tema que quizá no conozcas.

No menosprecies o invalides lo que la otra persona está sintiendo

Utilizar frases como “no te enojes”, “no te deberías poner así”, etc., lo que hace es restarle importancia a lo que está sintiendo, lo que provoca que la otra persona se sienta culpable de sus emociones y quizá reaccione de forma inadecuada.

Por más que pudiera parecerte que está equivocada esa persona, lo que está sintiendo es genuino y de acuerdo a su perspectiva, eso siempre mantenlo presente, sólo trata de entender.

Mantén la calma y sé amable

Si utilizas ataques verbales sobre su situación, provocarás un alejamiento, si en cambio procuras un diálogo amable y calmado, evitarás que tanto tú como la otra persona eleven el tono de la conversación, sobre todo si ambos están involucrados en el conflicto.

No actúes con rudeza ni indiferencia

Esto es muy importante, la indiferencia ante los sentimientos y emociones de la otra persona es una barrera que evitará el diálogo, hazle saber que estás interesad@ en escuchar.

Expresa tu apoyo

Esto implica hacerle saber a la persona que sus emociones son adecuadas, que está bien sentirse triste, enojado o decepcionado, pero que puede trabajar en ello y que poco a poco irá desapareciendo esa emoción.

Esto es mucho mejor a tratar de cortar de tajo lo que está sintiendo o desvalorizarlo..

Elimina los prejuicios

Es habitual que la empatía se pierda cuando tendemos a juzgar, incluso de manera inconsciente, a la persona que nos está hablando. Evidentemente, tu forma de escuchar y de responderle cambia de manera notable si con anterioridad tienes o no prejuicios.

¡Importante!

La empatía no es lo mismo que la simpatía. Al ofrecer simpatía, demuestras que te preocupa y te importa el sufrimiento de la otra persona, pero no necesariamente sientes lo mismo que esa persona.

Por el contrario, con la empatía imaginas participativamente que estás en la situación de la otra persona, esto te ayudará un poco a entender lo que la otra persona siente.

Lo que no debes hacer

Contar tu propia historia, ignorar los hechos y sentimientos de la otra persona, como si lo que tú sintieras o pensaras fuera lo más importante.

No observar el contexto, sin darte cuenta que quizá haya más elementos y situaciones involucradas que pudieron provocar una reacción en la otra persona.

Intentar resolverlo todo ahora y tomar decisiones importantes. Dale tiempo a esa persona y a ti mism@.

Dejar detalles al aire o suponer, las suposiciones quizá no terminen siendo verdaderas y en el proceso terminas sufriendo mucho más.

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