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sábado, diciembre 14, 2019
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Reflexión: Llorar, quiero llorar

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Esta reflexión es para aquellos momentos en los que quieres llorar y llorar pero te piden que no lo hagas, que sonrías. 

A veces, lo que realmente necesitas es llorar, no hay más.

Te pedirán que no llores, que seas valiente. Pero, no saben que llorar es de valientes porque llorar es mostrarte vulnerable ante el mundo, incluso ante quien te hizo daño.

Al vivir con honestidad sobre lo que sientes, tus debilidades ya no será el objetivo de quien busca dañarte, porque una vez que las reconoces, experimentas y amas, ya nadie puede utilizarlas para lastimarte.

Entonces, tus debilidades serán tu fortaleza.

Esconder lo que sientes se convertirá en secretos, la materia prima perfecta para aquellos que quieran destruirte, porque solemos usar los secretos de los demás para mostrarlos ante los ojos de aquel que los oculta, recalcarlos para que sufra mientras ve que aquello que escondía celosamente está tan expuesto.

Ama tus debilidades, pero no te obligues a desaparecerlas, porque dependiendo el momento serán la clave para ayudar, resolver o superar. Así como un niño pequeño no puede alcanzar las galletas de la alacena, pero puede entrar en un hueco diminuto y salvar un pajarito herido.

Quien se permita llorar, limpiará su mente, desahogará emociones, su cuerpo le obligará a respirar profundo mientras elimina toxinas y entonces, sentirá paz.

Quien se contenga, llevará un nudo en la garganta, en el cuerpo y en el corazón, que no le permitirá la entrada a nuevos sentimientos y emociones, y se hará más grande cada vez que se contenga las lágrimas.

Te pedirán fortaleza, te mencionarán más los pros que los contras para que no derrames lágrimas. Porque no muchos saben qué hacer con las lágrimas ajenas, la impotencia los abruma y la creencia de que una persona es feliz únicamente sonriendo, los sobrepasa.

Pero llorar es parte de la felicidad, porque vivir tus emociones, todas ellas, es ser feliz.

Llorar cuando lo sientas, llorar en tiempo, dosifica el sentimiento y te hace valorarlo, no añorarlo, porque esto que hoy sientes es la riqueza más grande que el pasado te dejó y que el futuro nunca alcanzará.

Las lágrimas te ayudarán a limpiarte, pero si las usas para manipular, chantajear, o como un vehículo para convertirte en víctima, irán desapareciendo poco a poco hasta convertirse en secretos, y tú y yo sabemos qué hacemos con los secretos propios y ajenos.

Así que llora, llora… es también ser feliz. Llora, llora, estoy aquí para abrazarte si lo necesitas, pero también para irme si no. Llora, llora y no sonrías obligándote a ser supuestamente valiente, porque al hacerlo es como si sostuvieras las alas de un águila con tal fuerza que termines quitándole la posibilidad de volar.

Llora, llora, necesitas esa limpieza de mente, cuerpo y corazón.

Texto: Melanie Forey

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